La Recuperación de la Autoridad

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La Recuperación de la Autoridad
  • Editorial y ciudad Versátil, Barcelona
  • Fecha de publicación 2009
  • Páginas 174
  • ISBN 978-84-937042-5-4

Vivimos en una sociedad permisiva, después de haber vivido durante gran parte del siglo XX en una sociedad autoritaria o dictatorial. La sociedad permisiva se funda en la libertad y los derechos, la sociedad autoritaria se funda en la autoridad y los deberes. La oposición es tajante y posee una claridad maniquea. Las cosas se complican porque las épocas inseguras-y la nuestra lo es-añoran la autoridad.

Lo que impulsó a José Antonio Marina a escribir este libro es su convicción de la precariedad del mundo ético que estamos intentando construir. La inteligencia humana puede fracasar. Para fortalecer el proyecto ético de la humanidad, necesitamos no sólo unas instituciones dotadas de autoridad, sino unos ciudadanos dotados también de autoridad. El verdadero significado de “autoridad” lo relaciona con el mérito. La autoridad merecida-el refrendo de la calidad personal-debe acompañar toda posición de poder, y esto nos compromete a todos en la búsqueda de la excelencia.

Tras estudiar el sistema invisible, el nivel no consciente del que emergió la sociedad permisiva, Marina se pregunta si podemos recuperar la energía pedagógica del deber en una sociedad que disfruta de la permisividad, sin volver a caer en el autoritarismo. En el libro, realiza diferentes propuestas para prestigiar la “autoridad merecida”: apelar siempre a un poder legítimo, donde tanto el político como el ciudadano sean figuras de autoridad; la educación del carácter, que incluiría como elemento esencial una pedagogía de la libertad; la recuperación de la autoridad personal de los padres, que tendría un componente profesional (conocer como padres los principios básicos de la educación) y otro moral (demostrar cariño e interés en su relación con sus hijos y cumplir sus deberes); la adquisición por parte de los docentes de esa autoridad merecida (que incluirá dos aspectos, una capacitación profesional y una autoridad moral).

Marina considera necesario hibridar los factores que hasta ahora estaban separados de la cultura permisiva y la cultura autoritaria en una sociedad de la responsabilidad, donde la libertad tenga al deber como estructura psicológica básica. No somos libres, tenemos la obligación de liberarnos. Y la tarea principal de la educación es mantener viva la inteligencia social y ayudar al mantenimiento del Gran Proyecto Ético, formando a ciudadanos que, conscientes de su responsabilidad, estén dispuestos a realizarlo.

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