La Inteligencia Fracasada

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La Inteligencia Fracasada
  • Editorial y ciudad Anagrama, Barcelona
  • Fecha de publicación 2004
  • Páginas 174
  • ISBN 978-84-339-3235-8

José Antonio Marina opina que, ya que existe una teoría científica sobre la inteligencia, debería haber otra sobre la estupidez. Estudiar la estupidez es tan necesario como estudiar la inteligencia, porque los fracasos de la inteligencia producen siempre desdicha en lo privado e injusticia en lo público. El triunfo de la inteligencia no sólo es posible sino que es nuestra única salvación, por eso éste libro tiene una finalidad pedagógica: reducir la vulnerabilidad humana.

Tras estudiar las posibilidades de la inteligencia creadora a lo largo de toda su obra, Marina busca con este libro desalojar a la inteligencia de su trono platónico, donde se dedicaba a las puras tareas de la razón pura, para sumergirla en la vida diaria, en los conflictos vitales de las personas. El gran objetivo de la inteligencia es la felicidad y, por ello, todos sus fracasos tienen que ver con la desdicha.

En esta obra se clasifican los fenómenos de la inteligencia fracasada y se estudian los mecanismos de la estupidez. Hay fracasos cognitivos y afectivos, leguajes fracasados y fracasos de la voluntad, hay fracasos personales y políticos. El fanatismo, el desamor, la incomprensión de las parejas, las múltiples adicciones, la injusticia, la rutina, los pantanos del miedo y la sumisión, los heroísmos criminales, la ferocidad glorificada, son derrotas de la inteligencia.

Existen fracasos de la inteligencia individual, sujetos incapaces de solucionar sus problemas vitales, que se perjudican a sí mismos o a los demás, a pesar de no tener ninguna deficiencia ni patología mental grave. Pero también tenemos los fracasos de la inteligencia compartida. La interacción de sujetos inteligentes en una sociedad produce un capital intelectual necesario para resolver los problemas que nos afectan a todos El uso público de la inteligencia resulta imprescindible para evitar la tiranía o la lucha de todos contra todos. Las sociedades pueden ser inteligentes o estúpidas según sus modos de vida, los valores aceptados, las instituciones o las metas que se propongan. Sin felicidad pública no es posible la felicidad privada; la inteligencia comunitaria es el más elevado marco de evaluación, nos abre el campo donde desplegar nuestra inteligencia personal, colabora a nuestro bienestar y a la ampliación de nuestras posibilidades. El fenómeno de la inteligencia compartida interesa mucho a Marina, que lo ha investigado en libros como Las culturas fracasadas, Los sueños de la razón, o La conspiración de las lectoras.

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